La sequía y el calor exacerban los incendios forestales

La sequía y el calor exacerban los incendios forestales

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Publicado

30 Julio 2018

Lakes in Yakutia were still frozen 8 weeks ago.

El verano extraordinariamente caluroso y seco que está haciendo en algunos lugares del hemisferio Norte ha convertido los campos y bosques en pasto para los incendios que están asolando desde la región ártica hasta la zona del Mediterráneo y la costa occidental de América del Norte. Estos incendios han provocado decenas de víctimas mortales y están devastando extensas regiones, con repercusiones de gran envergadura para el medio ambiente, los ecosistemas, la salud humana y el clima.

La excepcionalidad de estos incendios es que son inhabituales en algunas de las zonas afectadas, por ejemplo Escandinavia. Los avances en la tecnología satelital han permitido una mejor vigilancia de este fenómeno que hasta la fecha.

Además de la amenaza directa derivada de la combustión, los incendios forestales también emiten contaminantes nocivos para la salud humana y los ecosistemas. En las proximidades de las llamas, el humo dimanante supone una amenaza para la salud porque contiene una mezcla de gases peligrosos y pequeñas partículas que pueden causar irritación en los ojos y en las vías respiratorias. Los efectos de la exposición al humo y su inhalación varían desde la irritación ocular y respiratoria hasta trastornos más graves, tales como el deterioro de la función pulmonar, la bronquitis, el exacerbamiento del asma y la muerte prematura. según la Organización Mundial de la Salud, la exposición a las partículas en suspensión constituye la principal amenaza para la salud pública derivada de la exposición de corta duración al humo de los incendios forestales.

Los incendios de vegetación desprenden a la atmósfera grandes cantidades de partículas en suspensión y gases tóxicos, con inclusión de monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos distintos del metano, que son objeto de mediciones detalladas efectuadas por numerosas estaciones del Programa de la Vigilancia de la Atmósfera Global (VAG). Esas mediciones son fundamentales para los pronósticos, la investigación sobre la composición de la atmósfera y el establecimiento de sistemas de alerta.

El pronóstico de los riesgos de incendio a escala mundial puede consultarse aquí.

Puede acceder al Sistema europeo de información sobre incendios forestales aquí.

 

Los incendios forestales y el cambio climático

El hemisferio norte se está calentando más rápido que el resto del planeta. Ese calor seca los bosques e incrementa el riesgo de incendio. Según un reciente estudio, los bosques boreales de la Tierra se están quemando a un ritmo sin precedentes desde hace al menos 10 000 años.

En su quinto informe de evaluación, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático afirmó que la frecuencia y el alcance de los incendios forestales en Europa Meridional habían aumentado significativamente tras los años setenta a causa de la acumulación de combustible, el cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos. No obstante, en el conjunto de la región del Mediterráneo, la superficie incendiada total ha disminuido desde 1985 y la cantidad de incendios se ha reducido entre los años 2000 y 2009. Se prevé que el riesgo futuro de incendios se incremente en Europa Meridional. 

Los incendios forestales también emiten dióxido de carbono a la atmósfera, lo que, contribuye al aumento del calentamiento global. A título de ejemplo, en 2015 fueron arrasadas por el fuego en Indonesia unos tres millones de hectáreas durante la estación seca, cuya duración e intensidad superaron los promedios a causa de El Niño. Según las estimaciones, los incendios que tuvieron lugar en septiembre y octubre de 2015, hasta el inicio de la estación de las lluvias, emitieron diariamente cerca de 11,3 teragramos (billones de gramos) de CO2. A título comparativo, la emisión diaria de CO2 derivada de la quema de combustibles fósiles en la Unión Europea se sitúa en 8,9 teragramos.

En 2014, los megaincendios en el Canadá quemaron más de 2,8 millones de hectáreas de bosques, con la consiguiente emisión de más de 103 millones toneladas de carbono a la atmósfera —la mitad de la cantidad total que suelen absorber los árboles y plantas del país a lo largo de un año, según un nuevo estudio de la NASA.

El Sistema mundial de asimilación de datos sobre incendios (GFAS) del Servicio de vigilancia de la atmósfera Copernicus (CAMS) agrupa las observaciones relativas a la energía radiativa de incendios efectuadas a través de sensores en satélites para establecer estimaciones diarias de las emisiones derivadas de la combustión de biomasa. En el gráfico se muestra, para el círculo polar ártico, la serie cronológica de emisiones diarias totales de CO2 debidas a los incendios, comparadas con el promedio de emisiones diarias durante el período entre 2003 y 2017, pudiendo apreciarse que las emisiones de CO2 del círculo polar ártico superaron los valores promedio durante los incendios.

wildfire_CO2_emissions

Cantidad total de emisiones diarias de #CO2derivadas de #incendios en el círculo polar #ártico durante los días transcurridos del mes de julio (cf. promedio de emisiones diarias correspondientes al período 2003-2017), según las estimaciones del Sistema mundial de asimilación de datos sobre incendios del Servicio de vigilancia de la atmósfera #Copernicus.  @m_parrington, 23 de julio de 2018

El inmaculado medioambiente ártico es particularmente sensible y frágil, y experimenta un calentamiento más rápido que la mayoría de las regiones. Pueden depositarse partículas de humo sobre la nieve y el hielo, que absorben la luz solar, la cual, en otras circunstancias, sería reflejada, con la consiguiente aceleración del calentamiento en la región ártica. Los incendios en esa región también incrementan el riesgo de un mayor deshielo del permafrost, que liberara metano, otro gas de efecto invernadero.

Los incendios forestales y las condiciones meteorológicas de fuerte impacto

La incidencia de los incendios forestales se ve sumamente condicionada por la variabilidad natural del clima, incluidos el viento y las precipitaciones, así como por otros factores ajenos al clima.

La vegetación seca y las altas temperaturas son apenas uno de los componentes que determinan la propagación de los incendios. Esta depende también enormemente de la dirección y la velocidad del viento. Particularmente en los terrenos montañosos, sistemas de viento muy localizados pueden provocar que el fuego se propague a un valle concreto o, incluso, hasta montañas colindantes. Los vientos localizados se ven alterados ulteriormente por el propio incendio, ya que en las regiones afectadas por el fuego hace más calor que en las inmediaciones. Así, se establece una diferencia de temperatura que constituye la razón primordial de una corriente de aire, esto es, el viento.

Por lo tanto, la predicción del régimen de vientos y de su alteración a causa de los incendios se necesita un modelo que pueda representar adecuadamente la orografía y la vegetación de la región afectada y alimentarlo con conocimientos detallados acerca de las condiciones de los vientos. No es tarea fácil pues el régimen de vientos en las proximidades de un incendio afecta a una región relativamente pequeña, de manera que podría no ser captado por la estación meteorológica más cercana. Todo esto dificulta en grado sumo las predicciones sobre la evolución y la propagación de los incendios.

Los incendios forestales son uno de los cinco peligros comprendidos en el marco del Proyecto sobre fenómenos meteorológicos de efectos devastadores de la OMM. Este proyecto de investigación aspira, por un lado, a mejorar la capacidad de predecir la propagación y el impacto de los incendios en curso, y de predecir los riesgos de incendio; por otro lado, procura mejorar la información de alerta temprana que puede sustentar intervenciones de emergencia, así como la difusión y la inteligibilidad de esta. El suministro de esa información es fundamental para la adopción de decisiones sobre evacuaciones y extinción de incendios.

Para obtener información adicional consulte este enlace.

Breve descripción de diversos incendios forestales en zonas extratropicales

Región ártica (Siberia y Suecia)

Los incendios ya han afectado a una superficie estimada en más de 90 000 hectáreas en Siberia y el Lejano Oriente de la Federación de Rusia. Los lagos en Yakutia seguían helados a finales de mayo. Sin embargo, debido al persistente calor sobre Siberia, el hielo ha dejado paso al fuego. El Servicio de vigilancia de la atmósfera Copernicus, de la Unión Europea, estimó el área de la cicatriz que dejó el fuego en unos 60 km2.

Durante las primeras dos semanas de julio, el humo de los incendios en la República de Sajá (Federación de Rusia) se desplazó 9 500 km, a través del océano Ártico hasta Alaska y el noroeste del Canadá, hasta llegar a la costa occidental de Groenlandia. Ese desplazamiento a larga distancia del humo fue pronosticado cinco días antes por el Servicio de vigilancia de la atmósfera Copernicus (véase https://atmosphere.copernicus.eu/news-and-media/news/cams-monitors-long-range-transport-siberian-wildfire-smoke).

Es la segunda vez en dos meses que el noreste de la Federación de Rusia se ve afectado por importantes incendios forestales. Los más recientes son claramente visibles en las imágenes obtenidas por satélite, donde se muestra la propagación del humo sobre una superficie estimada en 2 011 kilómetros de ancho.

Esta semana, el humo procedente de incendios en Siberia a más de 6 400 km de distancia, alcanzó partes de la zona nororiental de los Estados Unidos.

Suecia ha sufrido una de las peores olas de incendios, habiéndose producido más de 50 en todo el país. Hasta el momento, el verano está siendo excepcionalmente caluroso en el país y con precipitaciones inusualmente escasas, convirtiéndose en el más seco del que se tiene constancia en varias regiones meridionales. En el extremo norte del país, la estación meteorológica de Kvikkjokk-Arrenjarka, cuya latitud coincide con la región meridional de Groenlandia y la región septentrional de Alaska, batió su récord al registrar 32,5 ºC.

En los últimos veinte años, la superficie promedio anual arrasada por los incendios en Suecia ha sido de unas 1 900 hectáreas. En 2014, un solo incendio forestal quemó 13 800 hectáreas y fue descrito como, posiblemente, el peor que había asolado el país desde el siglo XIX. Sin embargo, en 2018, los incendios llevan arrasadas más de 30 000 hectáreas y han llevado a la activación de los mecanismos de intervención en casos de emergencia de la Unión Europea.

Europa Meridional

En 2017, la temporada de incendios en Europa Meridional fue sumamente intensa, debido a temperaturas superiores a la media y a la sequía. Por el contrario, durante la primavera y a inicios del verano de 2018, se registraron temperaturas por debajo de la media y precipitaciones relativamente elevadas.

Avivados por fuertes vientos, varios incendios provocaron el fallecimiento de decenas de personas cerca de Atenas, en la noche del 24 de julio, en una de las tragedias más graves acaecidas en Grecia desde hace años. El 23 de julio las temperaturas alcanzaron los 38 ºC y soplaron fuertes vientos del oeste.

América del Norte

El Centro nacional interinstitucional para la lucha contra incendios, de los Estados Unidos, afirmó que, a 27 de julio, el nivel de preparación para los incendios a nivel nacional era de 5, en una escala de 1 a 5. Añadió que, el 29 de julio, 90 incendios de grandes proporciones habían quemado cerca de 405 000 hectáreas en 14 estados de los EE. UU. Se tiene constancia de incendios significativos en todas las zonas geográficas a excepción de la región oriental, lo cual es muy atípico para el mes de julio. El calor y la sequedad en varios estados intensificó sobremanera la virulencia de vastos incendios en California, Nevada, Oregón y Idaho. Se ha tenido que evacuar de sus hogares a los residentes de muchas ciudades del oeste del país. El 30 de julio, el Servicio Meteorológico Nacional de los Estados Unidos advirtió que las temperaturas superiores a los 100 ºF (38 °C) y la escasa humedad exacerbarían la situación actual de los incendios en California.

Puede consultar los detalles relativos a los incendios forestales en los Estados Unidos a través del Sistema de información sobre incidentes (InciWeb).

Al analizar los registros sobre incendios correspondientes al período 1984-2011, los investigadores determinaron una tendencia creciente en la cantidad anual de incendios de gran magnitud y/o en la superficie total asolada por estos en la región occidental de EE. UU. Esa tendencia era más acusada en las ecorregiones montañosas y en el sur del país, coincidente con una tendencia hacia una mayor sequía. En el conjunto de las ecorregiones, el número de incendios importantes se incrementó a un ritmo de siete por año, mientras que la superficie arrasada por las llamas aumentó en 355 km2 anuales.

El incremento de las temperaturas medias ha provocado la desecación de los bosques de la región occidental de los EE. UU., con el consiguiente aumento del riesgo de incendios. Solo en California, hay 129 millones de árboles muertos. En todo el estado, la cifra total de incendios denota un descenso, si bien la magnitud de estos aumenta.

Según un estudio publicado en la revista científica de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS) de los EE. UU, el cambio climático no solo aumenta la probabilidad de incendios forestales en algunas zonas del país, sino que también revierte decenios de logros en el ámbito de la lucha contra la contaminación atmosférica en esas regiones. Además, muestra que la contaminación atmosférica de la región occidental de los EE. UU. está alcanzando cotas máximas a causa de los incendios forestales.

Este verano, científicos a bordo de un avión se aventuran en las columnas de humo generadas por los incendios forestales de la zona occidental de los EE. UU. para entender mejor la química de los incendios y su evolución con el tiempo. Ese equipo, denominado WE-CAN por su sigla en inglés, está integrado por científicos de cinco universidades y el Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas. Su objetivo reside en lograr un entendimiento cabal y sistemático de la química del humo de los incendios forestales, con hincapié en tres cuestiones fundamentales, a saber: la cantidad y los tipos de nitrógeno reactivo en los penachos de humo; la cuantificación y la comprensión de las emisiones, así como la evolución de las partículas finas y las propiedades ópticas del humo, y la determinación de la incidencia de las partículas de los penachos de humo en el comportamiento y la formación de nubes líquidas y de hielo.

El Canadá también se ve afectado por los incendios forestales. A 24 de julio, había 55 incendios activos en la zona nororiental de Ontario y 77 en la zona noroccidental. El Ministro de Recursos Naturales y Silvicultura declaró que, para la extinción de incendios forestales en la región nororiental, contaban con ayuda llegada de todo el país y de lugares tan alejados como México.

La red de Vigilancia de la Atmósfera Global de la OMM

Las mediciones de las estaciones de la red de Vigilancia de la Atmósfera Global se utilizan para verificar el modelo empleado por el Servicio de vigilancia de la atmósfera Copernicus para las predicciones y los análisis mundiales de las emisiones derivadas de los incendios forestales y la combustión de biomasa. El Centro Regional de Asia sudoriental de la OMM y el Servicio Meteorológico de Singapur han iniciado la aplicación de un sistema regional de avisos y asesoramiento para incendios de vegetación y contaminación por humo http://www.weather.gov.sg/files/msscommunity/vfsp-was/forecast-evaluation.html.

La OMM y sus asociados han redactado una nota conceptual sobre este con las recomendaciones formuladas por los expertos participantes en las deliberaciones de un taller internacional sobre la predicción de las emisiones procedentes de los incendios de vegetación y su incidencia en la salud y la seguridad de las personas en Asia sudoriental (puede consultarla aquí). Inspirada por el profundo interés de países Miembros de la OMM de varias de las regiones afectadas, la nota brinda orientaciones sobre cómo abordar los incendios de vegetación y la contaminación por humo derivada. Además, en ella se propone el establecimiento de un sistema de avisos y asesoramiento para incendios de vegetación y contaminación por humo y el respaldo a la eventual creación de centros regionales sobre el tema.

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