Un boletín de la Organización Meteorológica Mundial muestra los éxitos y los desafíos de la recuperación de la capa de ozono
El agujero de la capa de ozono que se formó sobre la Antártida en 2025 fue uno de los más pequeños en décadas, según indica un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Ello demuestra el éxito continuado de las medidas internacionales adoptadas para salvaguardar la capa de ozono de la Tierra, que nos protege de los daños causados por la radiación solar ultravioleta.
- El agujero de la capa de ozono que se formó en la Antártida en 2025 fue uno de los más pequeños de los últimos decenios.
- A pesar de la tendencia de recuperación a largo plazo, se producen fluctuaciones anuales.
- El Día Mundial del Ozono celebra el éxito del Protocolo de Montreal.
- La radiación ultravioleta sigue siendo una amenaza para la salud.
- El monitoreo de la atmósfera es esencial para fundamentar la formulación de políticas.
En el Boletín de la OMM sobre el Ozono y la Radiación UV se presenta un dato alentador: el año pasado, el agujero de la capa de ozono fue entre el cuarto y el quinto más pequeño desde 1992, cuando se constataron episodios severos de agotamiento del ozono. Por segundo año consecutivo, tanto la profundidad como la extensión del agujero de la capa de ozono han sido notablemente inferiores a la media del período 1990-2010.
Las fluctuaciones interanuales están condicionadas por los patrones de circulación atmosférica a gran escala que impulsan el agotamiento del ozono durante la primavera, un evento que se produce sobre la Antártida después de casi todos los inviernos del hemisferio sur, mientras que en el hemisferio norte tiene lugar con una periodicidad de entre cinco y diez años.
En 2025, la concentración de ozono total en columna en el hemisferio norte experimentó anomalías negativas —es decir, fue inferior a la media— en una amplia región que se extendió desde Groenlandia y Europa hasta Asia central, el norte del Japón y la península de Kamchatka en la Federación de Rusia.
Estas variaciones se producen en el marco de una tendencia a largo plazo hacia la recuperación de la capa de ozono, una prueba del éxito del Protocolo de Montreal relativo a las Sustancias que Agotan la Capa de Ozono, gracias al cual se han eliminado gradualmente sustancias químicas como los clorofluorocarbonos, que antes se empleaban en equipos de refrigeración y espumas ignífugas, entre otros usos comunes.
"Se trata de un éxito medioambiental. Desde el año 2000, la capa de ozono ha experimentado una recuperación constante, y se espera que se recupere plenamente en varios decenios", dijo la Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo.
La red de la Vigilancia de la Atmósfera Global (VAG) de la OMM proporciona observaciones terrestres clave y de alta calidad del ozono total en columna. Esos datos son imprescindibles para monitorear con exactitud el ozono y comprender su evolución a largo plazo.
Radiación ultravioleta
Alrededor del 90 % del ozono atmosférico se concentra en la estratosfera superior. Si todo ese ozono se depositara sobre la superficie de la Tierra, la capa resultante de ozono puro tendría apenas unos 3 milímetros de espesor. Sin embargo, esa fina capa bloquea prácticamente toda la radiación ultravioleta (UV) de onda corta procedente del Sol y protege la vida en la Tierra de los peligros que conlleva.
Si bien se han logrado avances considerables en la lucha contra el agotamiento de la capa de ozono, las mediciones realizadas en los últimos decenios muestran un aumento notable de la cantidad de días con valores altos del índice UV. Ese índice se creó para monitorear el agotamiento de la capa de ozono y actualmente constituye una norma internacional en el ámbito de la salud que vela por la protección contra la radiación UV.
Desde mediados de la década de 1990, la radiación UV ha aumentado hasta un 20 % en algunas partes de Europa. Las mediciones terrestres muestran que ese incremento obedece principalmente a la reducción de la nubosidad y al consiguiente aumento del número anual de horas de sol. Una mayor exposición a la radiación UV somete a las poblaciones expuestas a un mayor riesgo de padecer cáncer de piel y otras enfermedades relacionadas con los rayos UV.
Tal y como se apunta en el boletín, esta tendencia pone de relieve la necesidad imperiosa de instaurar medidas específicas y eficaces de protección contra la radiación UV.
Día Mundial del Ozono
El Boletín de la OMM sobre el Ozono y la Radiación UV se ha publicado con ocasión del Día Mundial del Ozono, que se celebra el 16 de septiembre para conmemorar la firma del Protocolo de Montreal en 1987. Gracias a ese tratado, se han eliminado progresivamente diversas sustancias que agotan la capa de ozono. El tema de este año, "Acción mundial para un planeta más fresco", marca el décimo aniversario de la Enmienda de Kigali, que amplió el ámbito de aplicación del Protocolo de Montreal.
La Enmienda de Kigali, aprobada en 2016, prevé la eliminación gradual de los hidroclorofluorocarbonos (HFC), potentes gases de efecto invernadero que se utilizan como sustitutos de otras sustancias que agotan la capa de ozono. Estos productos químicos están presentes en numerosas tecnologías de refrigeración de uso cotidiano, como frigoríficos, equipos de aire acondicionado, espumas aislantes y determinados equipos médicos e industriales.
Si bien no agotan la capa de ozono, algunos HFC tienen una capacidad para retener calor miles de veces superior a la del dióxido de carbono, aunque su persistencia en la atmósfera es mucho menor.
En los cuatro últimos decenios, las mediciones atmosféricas han puesto de manifiesto notables reducciones en las concentraciones de sustancias controladas que agotan la capa de ozono. Sin embargo, también se han constatado emisiones inesperadas, por ejemplo, de CFC-11 (hasta 2018) y de HFC-23. Por cuestiones como esa el monitoreo atmosférico sigue siendo esencial para contribuir al cumplimiento de las medidas reglamentarias adoptadas al respecto por las autoridades nacionales.
En el boletín sobre el ozono se llama la atención sobre el estado del sistema de observación, que tradicionalmente se ha sustentado sobre todo en los espectrofotómetros Dobson y Brewer. El número de estaciones activas ha disminuido paulatinamente: ha pasado de unas 130 a principios de la década de 2000 a 110 en la actualidad, y las clausuras de estaciones a menudo se producen en zonas donde las observaciones son más escasas. El uso de espectrómetros de matriz de nueva generación ha cobrado impulso rápidamente, pero estos instrumentos ponen el acento en las mediciones de la calidad del aire y no en el monitoreo del ozono estratosférico.
La Organización Meteorológica Mundial es el portavoz autorizado del sistema de las Naciones Unidas sobre el tiempo, el clima y el agua
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