Clima
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) coordina el estudio del clima, sus variaciones, extremos y tendencias, y junto con asociados de todo el mundo, analiza las consecuencias socioeconómicas del clima que deben tenerse en cuenta para adoptar decisiones basadas en datos empíricos que permitan gestionar los riesgos y adaptarse a un clima cambiante.
Vista general
Todos los seres vivos del planeta dependen del sistema climático, que consta de cinco componentes principales: la atmósfera; la hidrosfera (océanos, lagos y ríos); la criosfera (hielo y nieve); la litosfera (superficie terrestre), y la biosfera (organismos vivos).
Las complejas interacciones e influencias entre esos componentes, como los intercambios de energía, agua y dióxido de carbono, determinan los patrones climáticos y la variabilidad de nuestro clima.
Mediante la observación y el monitoreo a largo plazo de variables del sistema climático —como la temperatura, la precipitación, la presión del aire, la cubierta de hielo y los ciclos del carbono— podemos comprender mejor el clima y las causas que impulsan cambios en él, y podemos crear modelos climáticos para predecir su evolución.
Impacto
El sistema climático evoluciona en el tiempo bajo la influencia de su propia dinámica interna y por efecto de forzamientos externos, como las erupciones volcánicas, las variaciones solares o el forzamiento orbital, y de forzamientos antropógenos, como los cambios en la composición atmosférica o el uso de la tierra.
Los seres humanos contribuimos al calentamiento de la atmósfera, los océanos y la tierra, principalmente mediante actividades que incrementan las emisiones de gases de efecto invernadero. Los cambios en el promedio a largo plazo de las variables meteorológicas y en los patrones meteorológicos son, por definición, cambio climático. La variabilidad del clima y el cambio climático pueden incidir en prácticamente todos los aspectos de la sociedad, en especial en la producción de alimentos, la salud, la vivienda, la energía, los recursos hídricos, la seguridad, el turismo, las finanzas y el transporte.
El monitoreo de las condiciones climáticas y la predicción de lo que deparará la próxima estación, o cómo cambiará nuestro clima en los próximos años, son cuestiones fundamentales para el desarrollo económico sostenible.
Respuesta de la OMM
La OMM ayuda a sus Miembros a comprender el clima de la Tierra, desde la escala global hasta la local, elaborando normas técnicas para los instrumentos de observación, velando por que los datos recopilados sean objeto de procesos de control de calidad y sean comparables, monitoreando el clima actual, y propiciando la elaboración de predicciones certeras del clima para las próximas semanas, meses, estaciones y años (e incluso para plazos más prolongados) a fin de comprender el clima pasado, su estado actual y su evolución futura.
Al desempeñar una labor transversal en las esferas de la meteorología, la hidrología, la oceanografía y los servicios climáticos, la OMM vela por que las diversas interacciones e interconexiones queden patentes en una información climática integrada y en un apoyo coordinado entre sectores.
Esa información es fundamental para lograr procesos decisorios climáticamente inteligentes en todos los planos que permitan hacer frente a los riesgos climáticos. Mediante el establecimiento de normas internacionales, la OMM orienta las iniciativas mundiales encaminadas a armonizar las observaciones y los datos climáticos, con el objetivo de posibilitar el análisis y el monitoreo del clima a largo plazo. Muchos países carecen de una infraestructura climatológica adecuada, por lo que la OMM asiste a los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales para que puedan mejorar la modelización climática, modernizar los sistemas de pronóstico y fortalecer la planificación, cuestiones particularmente importantes para los países en desarrollo.
La OMM ayuda a distintos sectores a adoptar decisiones juiciosas desde el punto de vista climático; para ello, colabora con sus Miembros para generar y difundir periódicamente predicciones y proyecciones del clima mundial, en especial pronósticos climáticos estacionales, productos de monitoreo de la sequía, pronósticos de crecidas, alertas de olas de calor y sistemas de alerta temprana de peligros múltiples. Entre sus productos más destacados cabe mencionar publicaciones como El Niño/La Niña Hoy y el boletín sobre el clima estacional mundial.
Desde hace más de tres decenios, la OMM publica los informes sobre el estado del clima mundial, que ofrecen una evaluación oportuna y consolidada de las condiciones climáticas del planeta del año analizado. Asimismo, elabora informes regionales sobre el estado del clima en África; Asia; América Latina y el Caribe; el Suroeste del Pacífico, y Europa (en colaboración con el Servicio de Cambio Climático de Copernicus). En conjunto, esos informes parten de las observaciones realizadas para proporcionar anualmente información actualizada sobre el estado del clima en el conjunto del planeta y en las diferentes regiones, y constituyen síntesis científicas fidedignas del estado del clima y su evolución.
Es importante destacar que, al establecer un vínculo directo entre la climatología y las consecuencias reales para las personas, la seguridad alimentaria, los recursos hídricos, la salud y los ecosistemas, esos informes no solo dan seguimiento a los cambios en el clima, sino que respaldan las alertas tempranas y las medidas de preparación. Al determinar peligros y su evolución, esas publicaciones sustentan las actividades nacionales de preparación y la planificación de acciones humanitarias, en consonancia con la iniciativa mundial Alertas Tempranas para Todos, cuyo objetivo es garantizar que todos los habitantes del planeta estén protegidos por sistemas de alerta temprana de peligros múltiples que salven vidas de aquí a 2027.
La OMM copatrocina varias iniciativas, entre ellas, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) (junto con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)); el Programa Mundial de Investigaciones Climáticas (WCRP), y el Sistema Mundial de Observación del Clima (GCOS), a fin de reforzar la comprensión científica del sistema climático y facilitar el acceso a conocimientos climatológicos revisados a escala internacional.