El aumento de las temperaturas terrestres y oceánicas, la alteración del ciclo del agua y el retroceso de los glaciares afectan a América Latina y el Caribe

18 de mayo de 2026

BRASILIA (Brasil) (OMM) — Según un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), en 2025 las comunidades y las economías de América Latina y el Caribe se vieron afectadas por episodios de calor sin precedentes, sequías pertinaces, lluvias extremas y ciclones tropicales devastadores, al tiempo que el deshielo de los glaciares provocó un recrudecimiento de los peligros a corto plazo, como las crecidas, y agravó los riesgos a largo plazo para la seguridad hídrica.

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A lo largo de algunas zonas costeras bañadas por el Atlántico tropical y el Caribe, el nivel del mar subió a un ritmo más rápido que la media mundial. La acidificación y el calentamiento de los océanos prosiguieron sin cese, y ello agudizó los riesgos a los que ya estaban sujetos los ecosistemas marinos y la pesca, según el informe de la OMM Estado del clima en América Latina y el Caribe 2025.

"Las señales de un clima cambiante son inequívocas en toda América Latina y el Caribe, desde la reducción acelerada de los glaciares y el aumento del nivel del mar hasta la rápida intensificación de los ciclones tropicales, el calor extremo, las crecidas y las sequías", dijo la Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo.

"En este informe se evidencia el incremento de los riesgos, pero también el aumento de nuestra capacidad de anticipación y de actuación para salvar vidas y proteger medios de subsistencia", afirmó.

Un buen ejemplo de ello es el huracán Melissa. En octubre de 2025 fue el primer huracán en tocar tierra en Jamaica como sistema de categoría 5 del que se tiene constancia. Provocó 45 víctimas mortales y pérdidas económicas valoradas en aproximadamente 8 800 millones de dólares de los Estados Unidos, es decir, más del 41 % del producto interno bruto (PIB) del país. A pesar de que Melissa no tenía precedentes históricos, las autoridades jamaicanas recurrieron a la modelización de riesgos de alta calidad para orientar la adopción de medidas financieras anticipadas y fundamentar las actividades de preparación frente a desastres, lo que limitó el número de fallecidos y ayudó a la isla a enfrentar la situación.

Otro riesgo importante es el calor extremo, que impone una carga cada vez mayor a los sistemas de salud pública. En 2025, olas de calor recurrentes e intensas, con temperaturas muy por encima de los 40 °C, afectaron a amplias zonas de América del Norte, América Central y América del Sur. Por tanto, urge incorporar los conocimientos climáticos en las iniciativas de planificación del ámbito de la salud y en las actividades de preparación para situaciones de emergencia, y las alertas tempranas meteorológicas deben integrarse sin demora en los sistemas que activan medidas de salud pública.

Muchos países no publican de forma sistemática datos sobre la mortalidad por calor categorizados según cada causa concreta. Tomando el promedio calculado para 17 países, se estima que entre 2012 y 2021 se produjeron aproximadamente 13 000 muertes anuales atribuibles al calor. Estas cifras sugieren una notable subestimación de la mortalidad relacionada con el calor y revelan la necesidad de mejorar los procesos de notificación de datos, según se apunta en el informe.

En la publicación también se analiza la exposición de los sistemas agroalimentarios a fenómenos meteorológicos extremos y a perturbaciones climáticas que conllevan impactos simultáneos en la producción agrícola, los medios de subsistencia rurales, el acceso a los alimentos y el funcionamiento de los mercados.

El informe sobre el estado del clima en América Latina y el Caribe se ha presentado en el auditorio Olacyr de Moraes ubicado en el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAPA), en Brasilia (Brasil). En él se proporciona información fidedigna sobre los indicadores climáticos clave y los riesgos y los impactos asociados al clima y el tiempo, sin olvidar los principales episodios extremos acaecidos a escala regional, como ciclones tropicales, olas de calor, lluvias intensas, sequías y olas de frío.

"Estas conclusiones son sumamente preocupantes. Pero al mismo tiempo evidencian la importancia de nuestro trabajo. La información climática va mucho más allá de los datos. Es esencial para las personas", declaró Celeste Saulo.

"Protege a las comunidades de las crecidas, las sequías, los huracanes, las olas de calor y otros peligros. Gracias a ella, los agricultores pueden planificar los cultivos, las autoridades del ámbito de la salud pueden prepararse para enfrentar riesgos relacionados con el calor y las comunidades costeras pueden planificar medidas para encarar el aumento del nivel del mar", señaló.

"El informe Estado del clima en América Latina y el Caribe 2025 no es solo una publicación científica. Es un llamado a la acción. En él se nos pide que reforcemos las observaciones, invirtamos en servicios, subsanemos las carencias en materia de alertas tempranas y velemos por que la información climática llegue a quienes más la necesitan", explicó Celeste Saulo.