Variabilidad climática: riesgos y oportunidades para la transición energética mundial

13 de enero de 2026

Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos)/Ginebra (Suiza) — La variabilidad del clima y el cambio climático a largo plazo son factores que condicionan cada vez más el desempeño y la fiabilidad de los sistemas de energía renovable en todo el mundo, según el informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) titulado Climate-driven Global Renewable Energy Resources and Energy Demand Review: 2024 Year in Review (Demanda de energía y recursos energéticos renovables a escala mundial en el contexto climático actual: 2024 a examen).

Mensajes clave
  • En el informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) correspondiente a 2024 se ponen de relieve los crecientes efectos de los fenómenos climáticos extremos en los sistemas de energía limp
  • La variabilidad climática ya es un factor determinante de la oferta de energía renovable y la demanda de electricidad en todo el mundo.
  • El calor extremo impulsa un rápido aumento de la demanda de energía que agrava las tensiones del sistema.
  • La energía hidroeléctrica está particularmente expuesta a la variabilidad de las precipitaciones.
  • Es esencial contar con herramientas de planificación y pronóstico basadas en información climática.
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Este informe —el tercero de una serie— analiza el año 2024, el más cálido del que se tiene constancia al registrarse una temperatura media mundial que superó en cerca de 1,55 °C los niveles preindustriales. En la publicación se constatan los pronunciados cambios que se produjeron en 2024 en el potencial de la energía solar, eólica e hidroeléctrica a escala regional, y se cifra en un 4 % el aumento en la demanda mundial de energía debida al clima en comparación con la media del período 1991-2020. Estos cambios asociados al clima se producen en un momento en que la capacidad mundial en cuanto a energía renovable ha superado los 4 400 gigavatios (GW), de modo que la interacción entre condiciones climáticas y sistemas energéticos está adquiriendo una magnitud sin precedentes.

En las conclusiones del informe se recalca la apremiante necesidad de integrar los conocimientos climáticos en la planificación energética a medida que los países trabajan para cumplir el Consenso de los Emiratos Árabes Unidos aprobado en el 28º período de sesiones de la Conferencia de las Partes (CP 28) en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Cabe recordar que el Consenso pide triplicar la capacidad en materia de energías renovables y duplicar la eficiencia energética de aquí a 2030.

"La variabilidad climática ha dejado de ser un aspecto secundario para el sector energético y ya es un factor operativo determinante", afirmó la Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo. "A medida que los sistemas de energía renovable se expanden, su desempeño y fiabilidad se ven cada vez más afectados por los episodios de calor extremo, la variabilidad de las precipitaciones y los cambios en las condiciones atmosféricas. La integración de la información climática y las alertas tempranas en la planificación energética es esencial para construir sistemas energéticos limpios y resilientes".

Los fenómenos climáticos extremos agravan las tensiones del sistema energético

Partiendo de cuatro indicadores energéticos clave (los factores de capacidad eólica y solar, un indicador indirecto de la energía hidroeléctrica basado en las precipitaciones, y un indicador indirecto de la demanda de energía calculado a partir de datos de temperatura), el análisis realizado muestra que las condiciones residuales del episodio de El Niño, el contenido de calor oceánico sin precedentes y el calentamiento a largo plazo ocasionaron marcados contrastes regionales en los resultados energéticos de 2024.

En África meridional, los factores de capacidad eólica aumentaron aproximadamente entre un 8 % y un 16 %, y los de capacidad solar, entre cerca de un 2 % y un 6 %, mientras que la producción de energía hidroeléctrica se mantuvo por debajo de la media por tercer año consecutivo y la demanda de energía alcanzó máximos históricos. En Asia meridional, el desempeño de los sistemas de energía eólica y solar fue deficitario, al tiempo que se produjo un drástico incremento de la demanda de climatización, al registrarse anomalías mensuales de la demanda que en el mes de octubre se situaron en torno al +16 %. En África oriental la generación de energía hidroeléctrica se vio beneficiada por lluvias superiores a la media, mientras que en partes de América del Sur las condiciones secas y cálidas mermaron la producción hidroeléctrica y dispararon la demanda de energía.

Los pronósticos estacionales son cada vez más útiles para la planificación energética

Por primera vez, en el informe se evalúa la exactitud de los pronósticos climáticos estacionales para los indicadores energéticos. Según los resultados del análisis, los pronósticos —en particular los del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF)— pueden anticipar correctamente las anomalías regionales en el potencial de energía solar y la demanda de electricidad con meses de antelación. Por ejemplo, los pronósticos emitidos a principios del verano de 2024 señalaron correctamente una demanda de energía excepcionalmente elevada y un desempeño de los sistemas de energía solar inferior a la media en gran parte de África.

Estos avances muestran que la información de alerta temprana sobre olas de calor, cambios en las precipitaciones y condicionantes climáticos a gran escala, como el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), puede ayudar a gestionar la carga del sistema, contribuir al buen funcionamiento de los embalses y a las actividades de programación de infraestructuras, y respaldar el comercio transfronterizo de electricidad, propiciando así una menor volatilidad tanto de la oferta como de la demanda.

Implicaciones para las políticas, la inversión y las contribuciones determinadas a nivel nacional

Los países están inmersos en la preparación de sus estrategias de desarrollo a largo plazo con bajas emisiones y, en vista de esa coyuntura, en el informe se destaca la necesidad de reforzar la planificación energética basada en la información climática mediante la mejora de los datos y los sistemas de observación, la ampliación de los servicios climáticos regionales y los sistemas de alerta temprana, la incorporación de los pronósticos estacionales a los procesos decisorios, y el diseño de objetivos en materia de sistemas energéticos resilientes al clima en consonancia con el Acuerdo de París y el balance mundial de la CP 28.

"La transición energética mundial es imparable, pero debe basarse en la realidad climática", dijo Francesco La Camera, Director General de la IRENA. "Este informe muestra que comprender la variabilidad climática es esencial para poder tomar decisiones de inversión inteligentes, fortalecer la seguridad energética y garantizar que el rápido incremento de la capacidad renovable permita suministrar energía de forma fiable en condiciones climáticas reales".

En el análisis del año 2024 realizado por la OMM y la IRENA la meteorología y la planificación energética van de la mano para brindar información práctica en favor de la resiliencia, la fiabilidad y la equidad de los sistemas de energía limpia en un momento en que se acelera el despliegue de las energías renovables en todo el mundo.

La Organización Meteorológica Mundial es el portavoz autorizado del sistema de las Naciones Unidas sobre el tiempo, el clima y el agua

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